Re-descubre tu cuerpo. 

Lo que aprendí en mi época más inconsciente (y con más moratones),
para que (re)-descubras tu cuerpo
y no te duela nunca más.
¡¡¡En solo 10 minutos!!!

Te voy a contar una historia, para que tú puedas ahorrarte muuuucho tiempo. 

En 1993 conocí el «mundo salvaje» de las artes marciales de contacto.

Me motivaban cada día  más, mi cuerpo era mucho más grande.
Mi cerebro, mucho más pequeño. 

Sí, puedes reírte, jajaja, porque así siento que fue.
Un salvaje con poca consciencia corporal.

 Eso sí, más fuerte que el vinagre.

 Vale… ¿Para qué? 

Un día mi cuerpo dijo: hasta aquí campeón, ¡basta ya!
Me tocó parar, frustrarme, decepcionarme, culparme, enfadarme. 

No me lesioné. 

Usaba mi cuerpo, mal. Ya está. Y eso pasa factura. A veces temprano, otras tarde. Pero pasará. Vaya si pasa.

 Y me tocó reprogramarlo. Para seguir disfrutando de la vida salvaje que llevaba y realmente me gusta. 

Empecé a escucharme. 

Empecé a sentirme, y poco a poco creando un cerebro más grande y un cuerpo más sostenible. 

¿Cómo? 

Simple. 

Aquí te ofrezco una movilización de cuerpo completo y a tiempo real.
10 minutos, donde moverás tu cuerpo más y mejor que en todo tu día. 

Seguro.

Descubrirás lo que eres capaz de hacer. 

Tu cuerpo, más liberado. 

Empezarás a sentir y a conectar de nuevo.
Con tu cuerpo, digo.
Y luego… haz con él lo que te de la gana.
Incluso puedes hacer algún arte marcial, jeje.

Ahhhh, no te suscribas si no vas a dedicarle esos 10 minutos al día durante los próximos 21 días, no tienes paciencia o no quieres jugar y descubrir tu cuerpo.

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Desarrollar consciencia corporal es un proceso largo pero muy rentable. 

Te ahorrará dinero y tiempo. 

Se trata de entrenar sin entrenar, de volver a ser niños en cuerpos de adultos. 

¿Has observado cómo se mueven los niños? 

Se mueven sin restricciones, sus cuerpos están liberados.

Hace ya 20 años sentí la necesidad de liberarme. 

Moverme bien. Como aquel niño que fui. 

De forma natural.  

El mundo de las artes marciales me daba la oportunidad de luchar contra mí mismo. 

Nunca tuve el control pleno de mi cuerpo. Un día dijo basta y me tocó sentirlo. Como nunca antes lo había hecho.

Dolores a raudales por los cuatro costados.
Empecé a prestarle atención.
Bajar intensidad.
Mimarlo mucho mas.

Entonces descubrí que el movimiento es la base de cualquier disciplina. 

Las técnicas salvajes de las artes marciales se tornaron cálidas.  Fluidas.
Sencillas.
Rápidas. 

Suavidad.
Armonía.
Control. 

Menos dolor.  

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